Un golpe con suerte

Llegué a esa edad donde el propio cuerpo pasa a segundo plano. Donde la lista de aflicciones por las que uno atraviesa –picos de ansiedad, rectificación cervical, ataques de hígado por A o por B– son apenas dolores pequeños, nimios, totalmente insignificantes. Llegué a esa edad sin saber que llegaría. Llegué, como se llega a los lugares comunes: de la peor manera, es decir, de una manera inesperada. Esa edad en la que suena el teléfono, con el nombre de un familiar en la pantalla. Hola, saludás. Hola, te devuelve el saludo del otro lado la misma voz familiar de … Continúa leyendo Un golpe con suerte

Lluvia

Miro a través de los ventanales de mi departamento: afuera no para de llover. Los edificios vecinos se mojan, sus paredes se humedecen, la única maceta que tengo en mi balcón le hace frente a este invierno con su color verde. Cuánta agua es necesaria para derribar una pared, me pregunto. Cuánta lluvia hace falta para hacer que el techo de una casa se venga abajo. Cuántas gotas -y con qué intensidad- se tienen que suicidar contra los vidrios de estos ventanales, para que finalmente se rompan. Solo los días así, creo que puedo entender este dicho: «Pasó mucha agua … Continúa leyendo Lluvia

Para olvidar

Escribir hasta que los ojos te ardan, hasta que la espalda te duela, hasta que los huesos te digan basta, hasta que la noche caiga por su propio peso detrás de la ventana, hasta que te transpire la entrepierna, hasta que las tripas te hagan ruido de hambre -aun cuando hace menos de dos horas cenaste-, hasta que tomes conciencia de que vas a dormir menos de 8 horas, hasta que sepas que al día siguiente te va a costar mover cada uno de los músculos del cuerpo de la cama, hasta que la música de fondo que raramente ponés … Continúa leyendo Para olvidar

Llevarse Malanzán puesto

Sobre mis piernas, la cabeza de mi sobrino mirando mi celular que iluminaba de lleno de su cara. Esa luz, junto a las del auto, eran las únicas que iluminaban la noche y la ruta. Adelante, mis tías hablaban –una más que la otra-: “Yo no parí una hija, parí una piedra” le contaba la tía Mecha a la tía Tere mientras le servía mate. Tía Tere, cada tanto, espiaba por el espejo retrovisor y nos preguntaba si estábamos cansados, si estábamos bien, si necesitábamos algo. El viaje a Malanzán –cabecera del departamento General Juan Facundo Quiroga, a unos 200 … Continúa leyendo Llevarse Malanzán puesto

Un siglo para olvidar

¿Desde qué lugar se puede hablar sobre “Cien años de soledad”? ¿Desde todo lo que representa para la literatura latinoamericana? ¿Desde todo lo que representa para la literatura universal y punto? ¿Desde qué lugar uno puede incluso animarse siquiera a escribir sobre “Cien años de soledad”? Si de este libro se habló, se habla y se seguirá hablando. Si de este libro se escribió, se escribe y se seguirá escribiendo. Si de este libro ya se estudió su historia, su curva narrativa; la construcción de sus personajes y el mundo que los rodea: Úrsula Iguarán y su ceguera, Mauricio Babilonia … Continúa leyendo Un siglo para olvidar

Vuelva mañana

Le bastó la humedad de sus manos para darse cuenta que su sistema nervioso estaba alterado. Era la enésima vez que iba en busca de su expediente. La secretaria de mesa de entrada, inmune a todo tipo de irritación que provocan sus gestos irreverentes, le contestó por enésima vez: «Don Pascual, se lo dije hace unos tres meses aproximadamente, su expediente debe estar para la firma». Apoyó su bastón en la misma baldoza floja donde hace cinco años, el entonces jefe de oficina, había dejado encajado su taco de zapato recién estrenado. Su cuerpo oscilante giró en forma cautelosa ante … Continúa leyendo Vuelva mañana

Uno contra uno

Era jueves y era de noche. Era uno contra aproximadamente cuarenta. Pero bastaba que tan solo uno pregunte para que mis manos empiecen a sudar bajo el escritorio del aula. Para fingir que cada respuesta me salía con ligereza, casi de forma automática y sin pensarlas dos veces, mantuve siempre la cabeza en alto. La mirada fija hacia el que preguntaba. Después de todo, no era más que un testimonio. Después de todo, yo no era más que un ex-alumno que volvía a visitar a los del primer año de la carrera. * La presentación de la profesora de teorías … Continúa leyendo Uno contra uno