querida ansiedad 

querida ansiedad, dos puntos, ¿hace cuánto nos conocemos? ¿27 años y dos meses? ¿más? ¿incluso antes de que yo llegara al mundo vos ya me estabas esperando con las fauces y los brazos en forma de tenazas abiertos? ¿o menos? ¿en qué momento fue que tu semilla germinó dentro de mi cuerpo y ramificó sus tentáculos desde el jopo hasta las uñas de los pies? no importa cuántos años, sino la intensidad con la que vivimos a diario. mierda, hasta parece una metáfora que podría usar arjona en una de sus canciones, ¿ves que sacas lo peor de mí? a … Continúa leyendo querida ansiedad 

Gato manso

Él no sabe que lo veo. Así: concentrado, leyendo, estudiando. Con las narices metidas en los apuntes. Así: sujetándose la cabeza, rascándose la sien intentando entender, intentando recordar, intentando aprender. No. Él no sabe que lo veo. Así: resoplando como bestia cansada, como caballo viejo, a veces resignado. Que lo veo así: con la luna haciéndole peso sobre los párpados. No. Él no sabe que lo veo. Así: sentado, con la espalada arqueada, juntando las rodillas –que se mueven nerviosas- bajo la mesa. Así: tomando mate con agua fría, mordiendo el lápiz -nervioso- como si fuera una presa recién capturada. … Continúa leyendo Gato manso

Un golpe con suerte

Llegué a esa edad donde el propio cuerpo pasa a segundo plano. Donde la lista de aflicciones por las que uno atraviesa –picos de ansiedad, rectificación cervical, ataques de hígado por A o por B– son apenas dolores pequeños, nimios, totalmente insignificantes. Llegué a esa edad sin saber que llegaría. Llegué, como se llega a los lugares comunes: de la peor manera, es decir, de una manera inesperada. Esa edad en la que suena el teléfono, con el nombre de un familiar en la pantalla. Hola, saludás. Hola, te devuelve el saludo del otro lado la misma voz familiar de … Continúa leyendo Un golpe con suerte

Lluvia

Miro a través de los ventanales de mi departamento: afuera no para de llover. Los edificios vecinos se mojan, sus paredes se humedecen, la única maceta que tengo en mi balcón le hace frente a este invierno con su color verde. Cuánta agua es necesaria para derribar una pared, me pregunto. Cuánta lluvia hace falta para hacer que el techo de una casa se venga abajo. Cuántas gotas -y con qué intensidad- se tienen que suicidar contra los vidrios de estos ventanales, para que finalmente se rompan. Solo los días así, creo que puedo entender este dicho: «Pasó mucha agua … Continúa leyendo Lluvia

Para olvidar

Escribir hasta que los ojos te ardan, hasta que la espalda te duela, hasta que los huesos te digan basta, hasta que la noche caiga por su propio peso detrás de la ventana, hasta que te transpire la entrepierna, hasta que las tripas te hagan ruido de hambre -aun cuando hace menos de dos horas cenaste-, hasta que tomes conciencia de que vas a dormir menos de 8 horas, hasta que sepas que al día siguiente te va a costar mover cada uno de los músculos del cuerpo de la cama, hasta que la música de fondo que raramente ponés … Continúa leyendo Para olvidar

Llevarse Malanzán puesto

Sobre mis piernas, la cabeza de mi sobrino mirando mi celular que iluminaba de lleno de su cara. Esa luz, junto a las del auto, eran las únicas que iluminaban la noche y la ruta. Adelante, mis tías hablaban –una más que la otra-: “Yo no parí una hija, parí una piedra” le contaba la tía Mecha a la tía Tere mientras le servía mate. Tía Tere, cada tanto, espiaba por el espejo retrovisor y nos preguntaba si estábamos cansados, si estábamos bien, si necesitábamos algo. El viaje a Malanzán –cabecera del departamento General Juan Facundo Quiroga, a unos 200 … Continúa leyendo Llevarse Malanzán puesto

Un siglo para olvidar

¿Desde qué lugar se puede hablar sobre “Cien años de soledad”? ¿Desde todo lo que representa para la literatura latinoamericana? ¿Desde todo lo que representa para la literatura universal y punto? ¿Desde qué lugar uno puede incluso animarse siquiera a escribir sobre “Cien años de soledad”? Si de este libro se habló, se habla y se seguirá hablando. Si de este libro se escribió, se escribe y se seguirá escribiendo. Si de este libro ya se estudió su historia, su curva narrativa; la construcción de sus personajes y el mundo que los rodea: Úrsula Iguarán y su ceguera, Mauricio Babilonia … Continúa leyendo Un siglo para olvidar