La cita

  Cuando llegué, vos ya estabas ahí esperándome en la puerta. Lo primero que hice fue pedirte perdón por la demora. No hay drama, me respondiste. Hice todo lo que pude para salir antes del laburo pero se me complicó con el tránsito, me excusé. Tranqui, me dijiste, que ya sabías que de un tiempo a esta parte mi vida cambió y que los horarios que manejaba antes ahora no son los mismos. Entramos. Hace mucho que no hago esto, te aclaré. Pero creo que desestimaste mi advertencia. Por algo aceptaste mi invitación. Hace mucho que los dos queríamos vernos: … Continúa leyendo La cita

La cita

Cuando llegué, vos ya estabas ahí esperándome en la puerta. Lo primero que hice fue pedirte perdón por la demora. No hay drama, me respondiste. Hice todo lo que pude para salir antes del laburo pero se me complicó con el tránsito, me excusé. Tranqui, me dijiste, que ya sabías que de un tiempo a esta parte mi vida cambió y que los horarios que manejaba antes, ahora no son los mismos. Entramos. Hace mucho que no hago esto, te aclaré. Pero creo que desestimaste mi advertencia. Por algo aceptaste mi invitación. Hace mucho que los dos nos queríamos ver: … Continúa leyendo La cita

Trapos sucios

  Lo primero que se me viene a la cabeza es la contraportada del CD de Shakira, “Servicio de Lavandería”. En la parte trasera, junto al listado de canciones que incluye desde el tango-pop “Te aviso, te anuncio” hasta la descorazonadora balada“Poem to a horse”, hay un lavarropas donde una variada serie de objetos da vueltas: un reloj analógico, una caja de bombones roja en forma de corazón, un globo terráqueo, un diccionario en inglés, un corpiño. Haciendo la excepción de este último, y reemplazándolo con unos jeans chupines con las rodillas gastadas o un par de zapas Converse que … Continúa leyendo Trapos sucios

El iceberg

Cada vez que escucho cómo se relativiza la jornada laboral de los docentes, o se cuestionan los reclamos salariales que hacen, pienso que en realidad solo están viendo la punta de un gran iceberg. Lo que les voy a contar a continuación es digno material de terapia: siempre odié los días jueves. Los odiaba porque sabía que esos días cansaban a papá porque daba clases en la secundaria y en la universidad.   Detrás de cada número, había una historia que contar. Y él las contaba. No importaba si eran clases de matemática, física, biofísica o bioestadística, él las contaba … Continúa leyendo El iceberg

Cualquier cosa

Pude haber sido cualquier cosa. Cuando era chico me gustaban tanto los animales que pensé que al crecer, iba a convertirme indefectiblemente en veterinario. Pero como le tengo una fobia terrible a las palomas –algo con lo que aún lidio aquí en Buenos Aires- y un inevitable asco a los pobres e indefensos sapos, desistí temprano de mi sueño de lucir un ambo y dedicarme a curar animales. A los diez años, el vestuario de Cruella de Vil en «102 Dálmatas» me obsesionó a tal punto de comprar un cuaderno para dibujar incontables variantes en blanco y negro, con estampados … Continúa leyendo Cualquier cosa

El discurso ganador

Cuando admiramos a alguien que hizo daño a otro, ¿qué estamos realmente aplaudiendo? Es inevitable no preguntármelo, después de un par de días, qué discurso ganó realmente el domingo pasado en la última premiación de los Oscars. Y no, no hablo de quién o quiénes pronunciaron el mejor speech de agradecimiento tras alzarse con la estatuilla dorada. Hablo de otro tipo de discurso, de ese que se desliza sutilmente bajo la trama, entre luces enceguecedoras, la alfombra roja, los mejores vestidos y toda la mar en coche de la noche “más importante de la industria del cine”. Es que me … Continúa leyendo El discurso ganador

Tan poca vida

Siempre me pareció una exageración decir que un libro te cambia la vida. No. Un libro no te cambia la vida, pero lo que sí hace es cambiarte cierta perspectiva. Por ejemplo, creo que «Cien años de soledad» me enseñó a leer de nuevo -pero no me cambió la vida-, o «La ridícula idea de no volver a verte» me hizo llegar a un acuerdo con la muerte para vivir con mayor ligereza -pero tampoco me cambió la vida-. Entonces, decir que «Tan poca vida» de Hanya Yanagihara me cambió la vida me sigue pareciendo una exageración, pero algo después … Continúa leyendo Tan poca vida