Bienvenidos a mi intimidad

“La vida es una lucha como un río que avanza
y los hombres quieren decirme, decirte, por qué luchan,
si mueren, por qué mueren,
y yo paso y no tengo tiempo para tantas vidas,
yo quiero que todos vivan mi vida y canten mi canto,
yo no tengo importancia,
yo no tengo tiempo para mis asuntos,
de noche y de día debo anotar lo que pasa,
y no olvidar a nadie”.

Pablo Neruda, “El Hombre Invisible”

Bueno, aquí me animo de una vez por todas y empiezo a escribir un blog como la gente (no sé como qué gente). Quería contarles que las anécdotas que voy a ir publicando fueron previamente escritas en mi cuaderno de vida (las primeras, las últimas ya fueron escritas en una computadora) dónde agencio lo ocurrido en estos meses del 2013 (y espero que por unos años más si la disciplina de escribir no me abandona), mi nueva vida en Buenos Aires, los saltos de la memoria a mi infancia y a mi juventud, el recorrido que hago por los rostros de mi familia y amigos como así también la incorporación de nuevos personajes a medida que pasa el tiempo.

Tengo alma de periodista, por ende, es imposible sólo contar lo sucedido, el hecho en sí, lo que produjo un punto de inflexión en mi vida y me hizo volcar en palabras lo que tenía atragantado en estos dedos largos que escriben descontroladamente, tipean, tipean, sin saber a dónde irá a parar todo esto. Como escritor frustrado que soy también incluiré algunas modificaciones a mis relatos porque al fin de cuentas nuestra mente selecciona recuerdos para adórnalos, mejorarlos o maximizarlos. Habrá una gran cuota de verdad, habrá una gran cuota de mentira. Realidad y ficción como adverso y reverso de una moneda que gira constantemente.

Mi piel desnuda, mis anhelos más íntimos y mis socavadas frustraciones serán parte de este blog. Usted, querido o querida lector/a está a tiempo de abandonar este blog porque seguramente no habrá nada que le interese. Inauguré mi cuaderno de vida con un fragmento de “El hombre invisible”, una de las tantas poesías de Neruda que me vuelven loco y luego fui redactando de todo un poco y de poco un todo, sin categorías ni etiquetas para clasificar algo que para muchos carece de sentido. Estos relatos rozan el diario éxtimo y la autobiografía de poco interés de un absoluto desconocido para la mayoría.

Será parte de este viaje virtual la lista de libros que voy leyendo en el transcurso. Es justo y necesario que aclare esto, fueron ellos (los libros, claro) los que me empujaron a la computadora. Mucho de ellos contribuyeron a la construcción de mi identidad. Quiero dejar explicito como a través de estos párrafos intento subsanar algunas grietas de mi vida mediante la escritura, el bello ejercicio de la escritura. Esas grietas también me definen, me dicen ‘te equivocaste en esto y sos producto de tus errores, asúmelo’. Lejos estoy de reflexiones de libro barato de autoayuda (¡Dios me libre!), sólo quiero escribir sobre los destrozos y reparos de quién soy, sobre las roturas involuntarias de mi “yo” y las alternativas de escape que encuentro en la construcción de esta identidad a partir de la mirada ajena de los otros.

Así es la identidad, hecha y desecha por las idas y vueltas de la vida, tan frágil y vulnerable como la hoja que se suicida en otoño y teme por su integrad ante la pisada descuidada de un extraño.

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