Primavera anticipada

BetibuRespondiendo a la lógica de este blog, escribo cada vez que termino un libro. Esta vez fue “Betibú” de Claudia Piñeiro. Resulta que apenas lo empecé a leer lo recomendé. Es extraño que uno recomiende libros tras leer sólo los primeros capítulos pero me pareció necesario hacerlo, no por la historia en sí, sino por la relación del viejo periodista versus el nuevo periodista. Brena (el viejo periodista) contra el pibe de Policiales (el nuevo periodista), los recursos con los que cada uno contaba para resolver el misterio de una sucesión de asesinatos. Brena le decía al pibe de policiales que le faltaba calle y le sobraba Google, ¿no es acaso el comentario que recibimos todos los jóvenes comunicadores cuando entramos a un medio? Publiqué en el grupo de Facebook de mi carrera un link directo a la reseña del libro para entusiasmar a mis compañeros de la licenciatura en Comunicación Social. En esos días se estaba gestando la movilización que hoy persiste en la Universidad Nacional de La Rioja, donde alumnos, egresados, docentes, co-docentes, miembros de la Casa de Altos Estudios reclaman por ese atropello de derechos laborales y políticas universitarias que están lejos de ser consideradas democráticas. Mi primera reacción fue el #miedo: el no actuar por miedo a. No actuar por miedo a que demoren los trámites de mi título, miedo a no actuar por no compartir un hashtag donde se pedía que renuncie el rector de la UNLaR porque lo consideraba agresivo. No quería recurrir a la agresividad como medio de protesta, entonces no hice nada. Luego empezó a germinar en alumnos de la carrera de Comunicación la #indignación. Para ese entonces yo tenía la cabeza en otro lado, para ser más preciso tenía la cabeza en La Rioja, en mi abuela puntualmente, en su estado de su salud, en el delicado momento que estaba atravesando y yo acá, lejos, en Buenos Aires, con la angustia de no saber cómo se iban a resolver las cosas. Me sentía con las manos atadas en la espalda. Cuando ella mejoró un poco, y yo, tras haber pasado vaivenes emocionales acompañado de mi prima Laura que me asistió por unos días, empecé a leer un poco más de esa movilización que sacudía los estamentos de la universidad.

Mi primera #Indignación fue la siguiente (publicada en Facebook): ¿Dolor? ¿Bronca? ¿Resignación? ¿Cómo acomoda uno las palabras si ni los mismos sentimientos pueden seguir un orden preciso cuando estamos siendo arrasados por un huracán emocional? ¿Cómo continuar en pie aún sabiendo que hay personalismos egoístas que dejan de lado la construcción del aprendizaje para priorizar intereses particulares? ¿Realmente se puede ser tan miserable en esta vida? ¿Se puede llegar alto pisando cabezas de tus propios compañeros, aplastando sueños ajenos, carcomiéndose en sus propias frustraciones por ver cómo otros pueden ser auténticos en sus convicciones mientras no fuiste capaz de resignar tu lugar de confort para arriesgarte y aumentar tu caudal de conocimiento? ¿Qué cosa fuera la maza sin cantera? Como dice el gran Silvio Rodríguez: un revoltijo de carne con madera, un instrumento sin mejores pretensiones de lucesitas montadas para escena. Afortunadamente, por azar del destino o designio de Dios, hay profesores que me tocaron el corazón, atravesándolo, inundando mi cabeza de preguntas que luego de haber terminado la carrera aún tienen respuestas pendientes porque me enseñaron que de eso se trata el ciclo universitario: salir con más dudas que certezas, negociar puntos de vistas para lograr consensos y entender la comunicación como un estilo de vida. Mi admiración, respeto, cariño y solidaridad para aquellos que están en una misma trinchera, del mismo lado, resistiendo la agresividad de quien no tiene otro recurso que el cinismo. Tantos profesionales sin titulo. Tantos títulos sin profesionales. Los de la segunda categoría son los que más me asustan.

Para entonces se celebra el día del profesor y recordé con cariño a quienes me enseñaron todo lo que sé ahora. Les contaba (también en mi Facebook) que mis dos palabras favoritas son #Identidad e #Intimidad (si uno ve este blog hay mucho de ellas). Hay una estrecha relación entre ambas. Esto lo descubrí gracias una profesora que me enseñó a negociar puntos de vista para lograr consensos, y cómo en ese interaccionismo simbólico uno va construyendo su #Yo: de esa relación no solo salieron horas de cátedras como ayudante, dos investigaciones hermosas, proyectos de voluntarios universitarios. Si cada día me cuesta menos definirme es gracias a la visión integradora que heredé de mi querida Leila Moreno Castro qué todos los días me hacía pensar “¿quién soy yo?”. O al menos, a través de una fotografía en sepia se podía entender como funciona la#Memoria, cuando carece de una luminosa cualidad y se vive entre difusos matices y velados misterios, ¿o acaso no era así? Le preguntaba a Miguel Moreno Pularello y José Oyola. Si al final del día no se encontraba una respuesta certera, recordaba que todo es una cuestión de identidad como sostienen Rodolfo Varela y Alfredo Parada Larrosa. En esos días había recibido un tweet hermoso de Leila Torres, recordándome que “las heridas son y serán siempre por exceso de pasión y no de un tibio resplandor”. Como dice Galeano, “algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende”. ¿Está de más decirles el incendio que provocaron en mí estos maestros de la comunicación? Desde mi trabajo leía las noticias, donde mis profesores eran protagonistas, donde mis compañeros de carrera resultaron ser auténticos #héroes.

La Universidad estaba en llamas. La Universidad Nacional de La Rioja, donde no sólo estudié Comunicación Social y tuve la oportunidad de dar mis primeros pasos profesionales, ahora está custodiada por policías de la Provincia que no tienen jurisdicción sobre esa Casa de Altos Estudios. Mientras que despiden a profesores históricos a meses de jubilarse, mientras que hacen recortes a sueldos a otros que no hicieron más que ayudarnos a construir conocimiento, mientras se corre el rumor que desde los puestos superiores se les exigía (¿o amenazaba?) a los docentes a firmar una solicitada negando toda la situación de la UNLaR, la respuesta de los alumnos, ex alumnos, egresados, de los mismos profesores que corren el riesgo de encontrar “0 pesos en el cajero los primeros días de octubre”, esa respuesta, no es más que un reclamo por mayor participación, una democracia más equitativa en las políticas universitarias, una valentía que del otro se teme, ese miedo a que les pregunten “¿por qué?” y no tener una respuesta auténtica y transparente. Quienes reclamamos estamos lejos de integrar esa sociedad propuesta en 1984 de Orwell. Desde la militancia 2.0, los acompaño a todos porque en esa universidad me educaron para devolver lo aprendido, no para ser mezquino ni cínico ni agresivo. Se defiende la educación pública, libre y gratuita; y tal como dice Galeano: “el mundo se divide, sobre todo, entre indignos e indignados, y ya sabrá cada quien de qué lado quiere o puede estar”. Quienes nos formaron, esos profesores valientes, esos valen la pena. No, me corrijo: aquellos profesores que no acompañaron, esos valen la pena. Los otros, los míos, los que caminaron a la par de mis compañeros, esos: valen la alegría.

Si Brena, el policía de “Betibu”, ve que todos estos jóvenes riojanos empezaron a indignarse primero por Facebook y luego se movilizaron corpóreamente, estaría orgulloso. Del teclado a la calle, las pantallas otra vez actuando como puentes conectando el mundo online con la vida offline. Cuánto nos dio esa universidad y cuánto nos queda por devolverle a la sociedad lo aprendido a ella. Trabajé ahí, conozco todo ese sistema porque lo vi crecer desde adentro. Hoy lo veo caerse a pedazos desde afuera. Yo sigo conmovido y acompañando a mis compañeros desde la virtualidad con el hashtag #DemocraciaEnLaUNLaR, aunque ellos –antes de que nos abandone el invierno y llegue esta nueva estación- ya se encontraban en el ojo de la tormenta. Como esa canción de Katy Perry, #Roar. Esos jóvenes tenían ojos de tigre, son luchadores que bailan sin miedo en el fuego como campeones. Ahora los van a escuchar rugir cada vez más fuerte. Que linda fue esa primavera anticipada.

Flores. La primera imagen que se me viene a la cabeza cuando pienso en la primavera son flores. Y cuando pienso en flores y en primavera, también pienso en ese fragmento de la poesía de Pablo Neruda que dice “Podrán cortar todas las flores, pero nunca detendrán la primavera”. Los jóvenes riojanos universitarios son flores irrompibles.

Leer con urgencia

Si llegaste a leer hasta acá te invito a que te sumes a esta causa, aunque sea a través de la virtualidad. La fan page oficial de la Asamblea General de Alumnos UNLaR es https://www.facebook.com/AsambleaGeneraldeAlumnos, la cuenta oficial de Twitter es @alumnosunlar, el correo electrónico asambleageneraldealumnos@gmail.com y el hashtag que consensuamos fue #DemocraciaEnLaUNLR. Si sos de La Rioja podes acercarte hasta la universidad y doná los siguientes elementos: agua mineral, comida (en general), descartables, artículos de limpieza, medicamentos y electrodomésticos pequeños pero utiles para que puedan permanecer en la universidad pese a todo. Resistan chicos, de acá todo mi apoyo.

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Un comentario en “Primavera anticipada

  1. me quedo con esto “los jovenes RIOJANOS son flores inrropibles” me parece que lo dice todo.. fuerzas y a seguir luchando por los derechos,por educacíon, por la “DEMOCRACIA” que loco. No?? luchar por democracia en el siglo 21_ año 2013.

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