#Coincidencias

Cuando terminé de escribir este relato y de leer “La isla bajo el mar” de Isabel Allende, se celebra el Día del Respeto a la Diversidad Cultural, 12 de octubre de 2013. Antes se celebraba el Día de la Raza pero luego le cambiaron el nombre. “La isla bajo el mar” narra la historia de una esclava llamada Zarité de la época colonial de Saint-Domingue –actualmente República de Haití-. ¿No es sorprendente cómo todo tiene que ver con todo? De nuevo estas benditas #Coincidencias. Historias de tiranos, de pueblos sometidos, de revoluciones inexorables, de libertades necesarias y de luchas que aún persisten en el tiempo. Historias de auténticas victorias se unen en un punto en común.

Todo cobra sentido cuando la vida se encapricha en acomodar los giros del destino –¿o el destino acomoda los giros de la vida?- y uno ata hilos e hilos y se da cuenta que está parado en una de esas #Coincidencias que lo dejan boquiabierto. Así me paso: días después de la victoria de la Asamblea Autoconvocada de los estudiantes de la UNLaR, terminé de leer esta maravillosa novela de Isabel Allende; entonces me inspiré y escribí ese micro relato que coincidió con el Día del Respeto a la Diversidad Cultural en memoria de todos esos pueblos que fueron barridos por los intereses del imperio español.

Hace unos minutos hablé por teléfono con Heber y me contó que jugando se golpeó la rodilla, que estaba vendado con una gasa. Bueno Heber, dejá la pierna quieta ahora, ¿Por qué?, Porque si dejas la pierna quieta no te va a doler ni te vas a volver a caer, Pero si yo camino, y muevo la pierna; y la rodilla no me duele.

Sí, de eso se trata: de no darse por vencido aún vencido, de dar batalla aun cojo, que una rodilla no es todo, tampoco la pierna. Heber volvió a abrirme los ojos y me ayudó a moldear una vez más mi #Identidad. Somos la lucha hecha cuerpo. Y ponemos el cuerpo entero cuando se aproxima una nueva lucha.

Una vez finalizado este texto me fui a dormir. Soñé tres veces con mi abuela Sara, aunque no recuerdo con nitidez qué fue precisamente lo que soñé. Lo que si me acuerdo con exacta precisión fue una frase que me dijo, la última antes de que yo despertara un poco perdido. Ella, de una belleza eterna, me dijo: “Todo en esta vida es una lucha”.

Después me piden que no crea en estas maravillosas #Coincidencias.

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