Batracios imperfectos, gatos panza arriba

Hablemos de lo mal (¿o bien?) que uno lo pasa cuando se encapricha en construir ideales en personas que no conoce pero que nos vuelven locos. O que cree conocer pero que resulta ser un desconocido total al que le ponemos tanto adorno para construirlo a nuestra medida.

La locura, el espanto, el delirante tic toc tic toc de una bomba entre las manos, un big bang clavado en el medio del pecho. Cuando uno se enamora, el corazón parece siempre estar a punto de estallar. ¿Sintieron alguna vez ese loco arder por una persona, el deseo de recorrerle el cuerpo entero con los labios dándole rienda suelta a la imaginación? ¿Experimentaron esa sublime urgencia de sentir la piel desnuda del #Otro sobre la propia piel, ahogarse en una vergonzosa angustia por medir las #Palabras que vas a usar para no espantar y finalmente conquistar a ese #Otro?

Uno arma y desarma ilusiones, magnifica y minimiza hechos, cicatriza heridas ajenas y le pone sal a las propias, se ensayan mil maneras de #Ser para el #Otro. Nos postergamos, apostamos a un posible nada, vamos y venimos en un puente hecho de puras incertidumbres que no sabemos si conduce finalmente al #Otro. Y finalmente uno choca, se hace trizas contra el muro de #LoQuePudoSer aún sabiendo que nada nunca ha sido. Que nada fue, nada es… Ni será. Nos estrellamos en un firmamento de ilusiones rotas.

Uno es para el otro y se olvida de #Ser para sí mismo, entonces no es sorpresa cuando uno quiere que un ser amado que se fue vuelva pero no por uno, sino por ambos; esto es: si vuelves que no sea por mí, que sea por #Nosotros. #Nosotros, ese engendro maravilloso que nace del “tu” y el “yo”.

#LoQuePudoSer nos infla, nos eleva, nos hace sonreír sin propósito pero también nos aplasta, nos ignora, nos duele desgarradoramente cuando se ausenta y nos abandona en la sombra del olvido. ¿Y qué es lo que queda entonces? Pues uno mismo desnudo, derrotado y vulnerable, con la piel herida y expuesta una vez más: uno queda con el corazón en la mano y tiene que luchar como gato panza arriba para erguirse de pie y seguir caminando.

#LoQuePudoSer es ese pájaro que nunca nos dio alas, pero que en algún momento nos hizo volar. Al fin y al cabo, #LoQuePudoSer es vacilación pura, una duda persistente, es un cosquilleo en la panza, la incertidumbre esperanzadora hecha #Palabra. Porque es a ella, a la #Palabra, a la que nos aferramos cuando todo parece estar perdido. A la #Palabra de aliento, de consuelo, del brote de una nueva ilusión. 

Te mordes los labios para no admitir que te derrota su sonrisa porque sabes que en cuanto menos lo esperes arremete con todo, nuevamente, la desilusión. La desilusión es sentir ese inconfundible aleteo de mariposas deshaciéndose en la panza.

Nos empecinamos tanto en conocer hasta el detalle más ínfimo del #Otro que somos capaces de escavar su mirada para perdernos completamente en ese veneno que nos mantiene con vida.

A propósito de esto que estoy escribiendo, les regalo esta fabulosa canción del trovador mexicano Fernando Delgadillo pero interpretado por su compatriota, mi gran favorita, Thalía. “Hoy ten miedo de mí” habla de un amor trágico y obsesivo, una canción de deseo pero también de necesidad. La letra es poesía pura. Es una de mis canciones favoritas. Espero la disfruten tanto como la disfruto yo cada vez que la escucho. Sientan la letra:

Las personas no cambian. Se debe aprender a vivir con ese #PuntoDeResignación, de saber que hay batallas que las vamos a tener luchar solos, por nuestra cuenta. Habrá guerras perdidas, claro que sí. Pero quedará en nosotros fotografiar un arco iris en el campo de batalla, porque después de toda tormenta, el cielo te regala un arco de colores, el inmenso paisaje de una herida hecha luz  abierta entre las nubes que debemos aprender a ver antes de que desaparezca. Ínfimos momentos componen esos estados de #Felicidad. Dice Rosa Montero en “La ridícula idea de no volver a verte” que la mayoría de las mujeres -aunque creo que aplica tanto para hombres, mujeres, heterosexuales, bisexuales, homosexuales, Pokémones- están “empeñadas en cambiar al amado para que se adapte a nuestros sueños grandiosos. Creemos que, si le curamos de sus supuestas heridas, emergerá en todo su esplendor nuestro amado perfecto. Pero las ranas son ranas y es injusto exigirle a un batracio que se convierta en otra cosa”. 

Yo prefiero seguir besando al batracio imperfecto aunque me haga luchar como gato panza arriba.

Esta foto la robé de por ahí, ¿no es acaso caprichoso el arco iris?
Esta foto lo robé de por ahí, ¿en qué habrá estado pensando la persona que sacó esta fotografía en el momento que lo hizo? ¿En qué piensan ustedes cuando ven el arco iris?
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2 comentarios en “Batracios imperfectos, gatos panza arriba

  1. Me encantó Tino. Los soñadores, vivimos creando gente. Ellos nos muestran un poco y lo que no vemos lo imaginamos y hasta lo adjudicamos al otro y nos sentimos decepcionados después. A veces no es el otro el que engaña, sino la ilusión . Y en definitiva no sabes si extrañas realmente a esa persona o a la idea que te hiciste.

  2. Comentario mas acertado que el de Gabriela no se me hubiese ocurrido a mi mismo. “Extrañas a la persona, o a la idea que te hiciste de ella.”
    Mas alla de eso, lei cada palabra y me siento encantado con tu elocuencia.

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