Sin culpas

Sonreír sin culpa

Las fiestas de fin año suponen una cuota de dramatismo asegurado. Qué y cuánto vamos a comer, con quién pasamos la Navidad y con quién Año Nuevo, qué le traerá Papá Noel a los niños de la casa, qué ropa nos vamos a poner, qué haremos después de las 12, que salir a bailar en Navidad no queda bien, que mejor me reservo para Año Nuevo, que mis amigos no están, que unos viajan, que otros se quedan con sus familias. En fin, podemos enumerar las mil problemáticas que se dan lugar para estas fechas. Este año en particular el berrinche lo protagonizó mi sobrino Heber (4) minutos antes de partir a misa.

“¡NO QUIERO IR A MISA, ES ABURRIDO!” rompió en llanto el niño. Y repetía lo mismo una y otra vez con la carita bañada en lágrimas. Y a mí se me hacía un nudo en el estómago. Un nudo de indignación. Pues que no vaya, le dije a mi hermana. Aunque sea que me acompañe, respondió ella.  La verdad que los dos tenían su cuota de razón. Pero saben qué noté en esta ocasión: la fuerte presencia de la #Culpa en el aire. Cuando uno nace no le preguntan en qué quieren creer, suponiendo que las elecciones de los mayores son las más adecuadas para enfrentar la vida, esto es en el plano religioso.

“Empezaste tu rebeldía de misa a los 12 años”, me recuerda mi mamá cuando le pregunté si a mí de chico me gustaba ir a la Iglesia. Y sí, tal vez a esa edad ya empecé a cuestionar algunas cosas que hasta la fecha no me parecen del todo acertadas. Entonces la #Culpa empieza a posicionarse en cada elección que hacemos en la vida: #culpa de elegir la carrera aunque a mi padre no le guste, #culpa elegir vivir mi sexualidad con total libertad aunque miembros de mi propia familia me den la espalda, #culpa por buscar oportunidades laborales lejos de casa a costa de ausentarme por largos periodos, #culpa de no ir a misa… La macanuda #culpa está presente hasta cuando te decidís a probar un porro. Uno elije siempre, o al menos cree que así lo hace porque la #culpa de ser auténticos nos muerde el alma.

Si nos reducimos a un puñado de culpas familiares acabaremos siendo unos pedazos de infelices que no pudimos trascender. La #Culpa por no honrar a nuestra familia es aberrante, pero más triste es no poder trascender las culpas que cargamos desde que nacemos y nos convierten en una bola de desdicha. Al diablo las #Culpas.

Se va el 2013. Han sido 12 meses durísimos para todos. Pero también han sido 12 meses maravillosos. Nos recuperamos de #PequeñasMuertes y nos preparamos para encarar el 2014 con otra piel. O al menos así nos mentimos. “Este año venidero empezaré el gym, me cuidaré de las personas que me hicieron mal, le pondré más ganas al estudio para recibirme rápido”. Qué necesaria es a veces la #Mentira en nuestro relato para narrarnos. Ojo, cambiar es parte de ese dibujo que supone la delineación identitaria de cada uno. En nuestra #Identidad hay mucha fachada, mucha mentira.

No me queda otra que agradecer a todos aquellos que pasaron voluntaria e involuntariamente por mis textos: ha sido un placer tener sus ojos aprobatorios para construir mi #Yo. Y no sólo tengo que agradecer a mis lectores, también necesito desearles un 2014 sin tanta #Culpa. Amen sin culpa. Bailen, canten, lean, escriban, pinten, hagan lo que los hace feliz. Porque ser feliz es poder rescatar la autenticidad de esas rutinas que nos aplastan con su mediocridad con olor a #Culpa.

Por un 2014 sin tanta #Culpa y más claridad a la hora de elegir aquello que nos hace feliz. De eso se trata.

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3 comentarios en “Sin culpas

  1. Cuanta verdad en la frase “qué necesaria es a veces la #Mentira en nuestro relato para narrarnos” o acaso no escuchamos la trillada acotación “mentime que me gusta” A veces son necesarias las mentiras ante la falta de verdad, hasta que te das cuenta que es mejor alcanzar la veracidad de las cosas para cambiar y mejorar, como nos replanteamos cada fin de año.
    En definitiva, como dijo alguien del sur: “Cambio es el nombre del futuro” y si es para el bien, bien recibido. Me despido con una frase de una canción (de Gus por supuesto): “Tiempo al tiempo de volver, a celebrar sin culpa.” Y que el 2014 nos emborrache con amor, paz, salud y trabajo. Feliz año nuevo.

  2. QUE LINDO TINO!!!! LA VERDAD MUY INTERESANTE… ES EL PRIMERO Q LEO.. VOY A BUSCAR LOS OTROS TEXTOS.. BESOS! Y TE DESEO LO MEJOR DE LO MEJOR.. MUCHA FELICIDAD, Y EXITOS.. QUE LA VIDA TE SIGA SONRIENDO… Y LA CULPA NO TE INHIBA DE HACER LO QUE TE HACE FELIZ! FELIZ AÑO!!!!

  3. Nunca dejo de emocionarme con tus escritos. De realmente encontrar encontrar en ellos más de vos, y un trasfondo que es más bien simple y franco. Te admiro, y aprendo junto a vos. Porque siempre lo que escribís es como una mano extendida al lector y una reflexión hilvanada de a dos. Te quiero mucho. Feliz año y a vivir realmente sin esperar, confiando, entregandose o como diría un muy buen amigo “prendiendosé fuego constantemente”,en algun punto es lo que C. Baudelaire decía con:

    “Hay que estar ebrio siempre. Todo reside en eso: ésta es la única cuestión. Para no sentir el horrible peso del Tiempo que nos rompe las espaldas y nos hace inclinar hacia la tierra, hay que embriagarse sin descanso.

    Pero, ¿de qué? De vino, de poesía o de virtud, como mejor les parezca. Pero embriáguense.(…)”

    A embriagarse esta noche y todos los días que quedan, permitiendosé siempre más ebriedades de amor que de vino, aunque el segundo nunca es mal compañero en su medida.

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