Persiguiendo sombras

Publicado originalmente el 26 de marzo de 2014 en Data Rioja.

http://datarioja.com/index.php?modulo=notas&accion=ver&id=5809

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Una sombra no es solamente “una región de oscuridad donde la luz es obstaculizada” como dice Wikipedia. Una sombra es esa parte esencial de nuestra identidad que por más que intentemos ocultar, siempre estará persiguiéndonos. Esa sombra, ese costado oscuro que no queremos que se vea de nosotros, la llevamos atada al contorno de nuestro cuerpo y pegada a nuestros talones durante todo el día; y cuando llega la noche se acuesta sigilosamente con nosotros. Esa sombra es la suma de las palabras que callamos, de las situaciones que ignoramos, de las mentiras a las que nos sometemos para sentirnos realizados, de las conformidades que no queremos cuestionar. ¿Qué  tanta valentía se requiere entonces para darse vuelta y enfrentarse a esa sombra que nos atormenta, antes de que ésta nos gane de antemano, desaparezca y se posicione nuevamente en nuestra espalda? Pues mucha.

Peter Pan voló desde el País de Nunca Jamás hasta la habitación de Wendy y sus hermanos a buscar su sombra perdida. Peter Pan, ese niño -por siempre niño- que jamás conoció a sus padres, tuvo la valentía de enfrentar a su sombra, atraparla y cosérsela a los pies para que no se vuelva a escapar. Esa sombra atrevida y escurridiza es con lo único que cuenta Peter Pan desde que nació: solo en su sombra pareciera que se reconoce de forma legítima. Como Peter Pan, hay varias personas que aún buscan su sombra, una sombra que quedó sepultada bajo el misterio de una década infame en la historia argentina. Esa #identidad hecha sombra es el darle nombre a las cosas que nunca se dijeron y se taparon con mentiras para nada piadosas, es poner en tela de juicio las faltas imperdonables que se cometieron, es devolverle a la historia un sesgo de luz para poder entendernos como sociedad. Buscar las sombras nos ayuda a otorgarle sentido a nuestra existencia como ciudadanos argentinos, pero también como personas.

Sólo a través de la memoria y el ejercicio debido de la justicia, se puede llegar a una verdad. No absoluta, claro: la verdad en sí es una eterna búsqueda. Pero sí a una verdad con un poco más de luz. En “El coronel no tiene quien le escriba” de Gabriel García Márquez, el protagonista –el mismísimo coronel-, espera durante quince años la llegada del aviso de su merecida pensión por haber servido en su juventud a la patria. Y aunque el aviso nunca llega, el coronel sigue esperando porque reconoce que si bien la ilusión no se come, alimenta. Los años de esta lucha se alimentan de ese fuego vivo que es la esperanza de recuperar todas esas hojas de historia que se arrancaron sin piedad.

Como Peter Pan, buscamos las sombras para volver al País de Nunca Jamás al que queremos pertenecer, nos queremos reconocer en esa parte oscura que también constituye nuestra identidad. En el fondo también somos todos unos coroneles que se resguardan en la espera de una respuesta por parte de nuestra Patria. Mientras tanto necesitamos seguir persiguiendo sombras para poder creer en este mundo. 

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