Auténticos triunfadores

Yo era uno de esos chicos que, en clases de Educación Física, tenía que sentarse a esperar que los dos capitanes elijan a los jugadores de sus respectivos equipos. Conocido por mi incapacidad para practicar cualquier deporte, me convertía siempre en la última opción. No obstante, en cada paso que avanzaba la Selección Argentina en este último Mundial de Fútbol, me hizo ganar todas los partidos que nunca jugué.

07

Cuando algún que otro profesor de Educación Física me obligaba a jugar al fútbol, las clases se volvían un martirio. Ahora lo llaman bullying. Pero lo que se vive dentro de la cancha, para los que no practicamos el deporte y somos sometidos a hacerlo para aprobar una materia, era un auténtico castigo. Ni hablar de soportar las burlas de la mayoría de mis compañeros, por no contar los insultos que muchos profesores hacen “oídos sordos” porque son “prácticas naturales” del deporte. Usen su imaginación para pensar qué barbaridades me podrían haber dicho sólo por dejar pasar una pelota al lado mío.

Pero cuando uno toma distancia de ciertas personas, prácticas y situaciones, ve las cosas desde otra óptica. Para reafirmar mi sentido de pertenencia a los diferentes grupos que integro, acudí a mi parte lúdica como mecanismo de supervivencia para vivir este último Mundial. En la época mundialista, soy el que pregunta si Ronaldo y Ronaldiño son la misma persona, el que pregunta a cada rato en qué arco hay que meter un gol, comparto memes de Lavezzi o Pipita; o debe googlear keywords como “tiro libre” o “penal”. Lo que tuve de insoportable, lo tuve también de divertido para ver el Mundial. En los momentos de mayor tensión, hice reír a más de un amigo.

(Párrafo aparte merece una pequeña anécdota: en uno de los partidos escuchaba con claridad al relator decir “la pulga, la pulga, la pulga” y yo buscando en Google: “jugador argentino Lapulga”… ¡¡¡pensando que era un apellido!!! Perdón Messi).

Este año fui más lejos, mucho más allá de lo lúdico. Permití emocionarme en cada partido y gritar “¡goooooooooooooool!” como si de eso dependiera mi vida. Yo, que no juego ni soy aficionado del fútbol, no dejé de sorprenderme en cada partido. No se puede ignorar cuánto aportó la Selección Argentina en la construcción de identidad colectiva y nacional. Y que por un momento, nos atravesó un orgullo histórico, y fuimos invencibles, y fuimos uno. Y con Copa o sin Copa, el mejor resultado siempre será la experiencia. Me sentí un auténtico triunfador, tal cual son todos ellos.

Fuente: http://bit.ly/1lPQoQO

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s