Bajo una lluvia de ideas

A veces el mejor lugar que tenemos para encontrarnos con otros no es más que la pura coincidencia. Buceamos en nuestra mente buscando un destello de luz aunque ocurra que lo inesperado termine dejándonos ciegos.

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Estoy en Rosario mientras escribo esto. Viajé para participar en el TEDxRosario en el Monumento a la Bandera, y batir junto a otros 5000 asistentes el récord Guiness por el brainstorming más grande del mundo. El brainstorming (o “tormenta de ideas”) es una técnica que nos requirió a los presentes no solamente una alta dosis de celeridad sino también de creatividad. El encargado de orquestar este brainstorming fue Estanislao Bachrach, doctor en Biología Molecular y autor del best-seller “Ágilmente”. La consigna era escribir, por ejemplo, “ideas para que las personas visiten mi ciudad” (pese a estar en Rosario y vivir en Capital Federal, yo anoté ideas para La Rioja). Luego, del otro lado de la tarjeta donde apuntábamos algunas ideas, debíamos escribir nombres de personalidades y, después, en otra etapa, resolver cómo esas personalidades pueden ayudar a aumentar el caudal de visitas a mi ciudad. Ocurrió que dos nombres que yo había escrito eran los de James Franco y Jared Leto, ambos actores.

Claro está que entre la adrenalina del tiempo que se consumía, fue hilarante el resultado  que quedó plasmado en mi tarjeta: James Franco tomándose selfies con los turistas que llegasen a La Rioja mientras Jared Leto cantaba y bailaba “La Chaya” con un poncho puesto. La imaginación, si no la podamos y la dejamos ramificarse a su antojo, nos lleva a lugares que aún carecen de nombre. Ahora, es improbable que mis ideas resulten interesantes porque la verdad no soy muy bueno sacando alguna original. Les cuento de este brainstorming para narrarles lo que realmente fue anecdótico y que representó lo que Beatriz Sarlo define en su libro “Viajes. De la Amazonia hasta las Malvinas” (2014), un “salto de programa”, es decir, esos hechos que ocurren fuera del plan original.

Ocurrió que, mientras todos los presentes estábamos anotando nuestras ideas, empezó a llover. Sí. Apenas las lapiceras iniciaron a moverse, Rosario nos empapó a todos con una lluvia que no pudo detener la producción de ideas, porque todos continuaron escribiendo y escribiendo. Algún apocalíptico pesimista podrá decir que se aguó el evento, pero yo creo que ambas lluvias, la de las ideas y la de agua, fue una coincidencia hermosísima y un mensaje bastante claro. En la presentación del evento, el periodista y escritor Martín Jauregui dijo algo muy acertado: las ideas son como el amor, si no se comparten, no tienen sentido. Y si a veces por amor hacemos cualquier cosa, desde esperarlo hasta salir a buscarlo hasta convertirlo en algo real, posible, tangible… ¿por qué no haríamos lo mismo por darle vida a nuestras ideas aunque éstas nos hagan bailar bajo la lluvia?

http://datarioja.com/index.php?modulo=notas&accion=ver&id=6241

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