Las ventajas de llorar en el colectivo

Nadie es Cool

por Maximiliano Monti (@maxi_monti)

La primera vez que lloré por un libro fue en el colectivo. “Hay algo raro en esto”, pensé en medio de un ataque de lágrimas y en alerta por testigos potenciales. Porque llorar en el colectivo no se parece en nada a llorar en la cama anudado a las sábanas. Los colectivos de larga distancia no están hechos para la poesía. Son incómodos, herméticos, cuadrados. Por eso el cine no inventó historias de romance en colectivos. Están los andenes de tren, los aeropuertos gigantes, los autos estacionados a la vera del camino. Hipótesis de receta. Ya saben.

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Nada había sido planeado. Viajaba de Córdoba a La Rioja para visitar familia y amigos. Esperaba un viaje tranquilo y previsible así que no había pensado en prepararme emocionalmente para lo que seguía. El golpe me asaltó en la segunda mitad del libro cerca del…

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