Esto hay que celebrarlo

biblioteca

Los observo. Están ahí. Uno al lado del otro, hablando entre ellos, discutiendo, intercambiando historias. Ordenados pero no de forma aleatoria, sino más por afinidad a lo que cuentan o afinidad con quién lo escribe. Entonces yo acomodo: primero va “La ridícula idea de no volver a verte” y luego “La loca de la casa” de Rosa Montero; le siguen “Las viudas de los jueves” y “Un comunista en calzoncillos” de Claudia Piñeiro justo al lado. Esos textos considero imprescindibles. Sé que las autoras se estiman, entonces dejo que se acompañen en un mismo estante. Al lado de ellas, “La invención de la soledad” de Paul Auster. Y al lado de Auster, “Rebelión de los oficios inútiles” de Daniel Ferreira. Para terminar este primer rincón, todos los de papá. Por cuestiones de espacio, y porque improvisar bibliotecas alternativas amontonado libros por cualquier espacio de la casa sería atentar contra mí mismo dado que es un monoambiente bastante pequeño, apilo horizontalmente los que son tamaño “bolsillo”: “Cien años de soledad” de García Márquez, “Cuentos completos” de Borges, “Las horas” de Michael Cunningham, “Agosto: Condado de Osage” de Tracy Letts. Y claro, Virginia Woolf “Virginia no puede quedar afuera de este grupo”, me digo, y filtro entre los mencionados anteriormente “La señora Dalloway” y “Un cuarto propio”.

Acomodo y observo nuevamente. Un desorden perfecto. Un caos que transmite calma. Borges decía que el acto de ordenar la biblioteca es una forma de ejercer la crítica literaria. Observo y pienso que aún faltan cinco estantes más donde tendré que distribuir a un aniquilador social, a esa bestia sórdida que es Guillermo Saccomano y sus libros “El Oficinista” y “Terrible accidente del alma”, a esas historias que me desvelaron como “El leopardo” de Jo Nesbø o “Hot sur” de Laura Restrepo. J.K. Rowling y George Martin no deberían estar juntos, pienso: “Mirá si los Lannister se hacen aliados de la casa Slytherin”. Así que mejor pongo la trilogía de “Los juegos del hambre” de Collins al lado del mundo fantástico de Harry Potter. Sí, esas lecturas de adolescente que no puedo resignar. También debería incluir por acá aquellos libros que se leen de un tirón como “Tuya” (otra vez Claudia) o “El décimo infierno” de Mempo Giardinelli. Es una tarea exhaustiva, pero reconforta el tomarlos entre las manos, sopesarlos, hojearlos nuevamente, deternerte en algún párrafo señalizado, incluso perder la nariz entre las hojas para recordar cómo huelen. Recordar, como decía Galeano (¿quedó al lado de Capote o Ana Frank? ¿O acaso junto a Andrea Stefanoni y Alejandro Parisi?), para volver a pasar por el corazón. Y recordar los que ya no están, como “La ciudad de las bestias” de Isabel Allende que me regaló mi viejo cuando cumplí trece años. “Martín, es posible que no pueda regalarte mi mundo pero sí una puerta para que puedas acceder a él” decía la dedicatoria. Y ese lo perdí, se hizo humo, cuestión de que ya no lo tengo y lo extraño. Pienso que lo extraño mientras miro este mundo que he creado: cuántos universos, cuántas puertas.

Entre todas estas puertas, está ese otro que todavía no lo es pero que sutilmente puede ser…. una puerta, un universo más. Pero éste es particular. Todavía es un cuaderno de tapas amarillas, de esos que se compran para que los chicos lleven a la escuela. De estos que usamos todos alguna vez en la primaria. De este, que aún hoy uso. Y en él empecé a escribir. Y escribo, y mientras escribo, decido en el camino, y van saliendo las voces, las escucho atento, reflexiono sobre lo que me dicen y busco las palabras adecuadas para contar esta historia. Y luego la leo, la releo, la reviso una y otra vez, la paso a la computadora, la vuelvo a leer y releer, la reviso una vez más y la corrijo. Y saco texto, y agrego otros párrafos. Y así estoy, poniendo a prueba mi ansiedad, tentando a mi paciencia. En el camino me sorprendo, me maravilla lo anecdótico que puede resultar el proceso creativo, en qué momento se disparan los relatos. Que no sea mis personajes, que exorcice mis demonios a través de ellos. Que sí, que no. Y a todos les cuento entusiasmado que estoy escribiendo una novela cortita (hago énfasis en “cortita”). Y todos me preguntan de qué va y a mí se me va la lengua por contarles todo. Y me la muerdo. Domar la ansiedad, domesticar la paciencia. Escribir. Qué paciencia monumental. “Al texto, como a la masa, hay que dejarla reposar” me enseñó papá. Dejar que el texto empiece a leudar. Así que amaso, escribo, amaso, escribo. Dejo el texto reposar. Miro mi cuaderno de tapas amarillas en la biblioteca, rodeado por todas las esquinas. Me armo de paciencia y sigo mi rutina, pensando que tengo que volver a alimentar ese fuego que nació de un impulso. Las primeras palabras nacieron sobre el colectivo número 60, el “bondi” como dicen acá los porteños. Sobre el 60, en la avenida Cabildo. ¿Dónde habrán nacido los otros textos, en qué contexto, a partir de qué imagen? Cada autor lo recordará (o tal vez no) este 23 de abril.

Vuelvo mi vista a mi biblioteca. Los observo. Están ahí. Uno al lado del otro, hablando entre ellos, discutiendo, intercambiando historias. La imagen se repite una y otra vez. Así como Borges decía que ni la arena ni los libros tienen principio ni fin, las bibliotecas revelan apenas un atisbo de nuestras vidas. Hay días en que me siento un rato frente a la mía, la contemplo y pienso donde me encuentro hoy, en qué página, en qué historia, en la voz de qué autor estoy… Y aquí estoy ahora, frente al espejo más auténtico que puede haber en mi departamento. Esto, me digo, hay que celebrarlo. Agarro mi cuaderno amarillo y me pongo a escribir.

*Lic. en Comunicación Social

Redacción DataRioja

22/04/2015

http://datarioja.com.ar/index.php?modulo=notas&accion=ver&id=6602&PHPSESSID=9cb3e5c11f9218215b44263a7bb67267

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s