Lo que el viento del Este me dejó (o la inesperada visita de Mary Poppins a mis 25 años)

mary

Sí. Ya lo sé. Soy un pesado. Que me gusta algo y hasta no hartar a todo el mundo con eso, no descanso. Estas últimas semanas me sucedió con Mary Poppins (sí, la película de Disney) y con todo lo que ello significa. Hace un mes atrás pude ver una película brillante llamada “Saving Mr. Banks” (muy mal traducida “El sueño de Walt” para el mercado hispano), que narra las peripecias que tuvo que atravesar durante veinte años Walt Disney (Tom Hanks) con la autora de Mary Poppins, Pamela Lyndon Travers (interpretada por la siempre genial Emma Thompson) para llevar sus libros a la pantalla grande. Travers se resistía a que Disney transformara su obra en una ridícula caricatura, que la convierta en musical y que, encima, agregue un par de pingüinos danzarines animados. La historia es preciosísima, sobre todo por la magistral actuación de Thompson, que le da vida a una mujer que no solamente lucha para que se respeten sus exigencias en la adaptación de su obra, sino también porque ese libro -y Mary Poppins- no son más que una autobiografía ficcionada de su infancia. Y ahí es donde nos encontramos todos como Pamela, tratando de refugiarnos en el calor de lo que fue nuestra infancia. No del todo feliz, pero infancia al fin. Inaccesible, inolvidable, intocable.

 

Chim, chimney, chim, chimney, chim, chim, cher-ee…  ♬

 

Como Mary Poppins era una deuda pendiente en mi lista de “películas que tenes que ver sí o sí o te quedas fuera de este mundo”, acto seguido me puse a verla. Y vaya, qué sorpresa, qué peliculón, qué musical, qué actuaciones. Quedé prendido de la historia, cantando las canciones, intentando pronunciar “supercalifragilisticoespialidoso” como un niño que intenta aprender una palabra nueva. Le conté emocionado a un par de amigos que había visto la película, unos me tildaron de infante demente, otros compartieron mi alegría. Hasta se lo conté a mi viejo y me respondió que “Mary Poppins fue un paradigma”. Compartí un par de canciones en Facebook, otras por Twitter. Me puse pesado de nuevo, lo sé. Peco de fanatismo. Pero creo que tengo un deber moral recordarles a los padres que hagan que sus niños vean “Mary Poppins”. E insistirles que ellos -los padres- también la vean con ellos: hay que compartir la infancia, la nuestra disfrazada de adultez, y la de ellos, aún intacta.

 

Chim, chimney, chim, chimney, chim, chim, cher-oo…  ♬

 

 

Esta nota puede ser una de las más cursis que jamás haya escrito. Pero hoy me lo permito. Semanas atrás, escribí para ese mismo semanario una nota donde hablé un poco de esta inexplicable adultez y de esa inolvidable infancia en la que vivimos atrapados (1), y creo que estas historias, la de Mary Poppins y su autora representan la frutilla del postre. Hay cosas que tardan en llegar, pero como cantaba Cerati, “al final hay recompensa”. Qué somos sino unos seres expectantes en una zona de promesas, atrapando coincidencias, a veces tan distraídos que no nos damos cuenta. Por ejemplo, esta mañana el meteorólogo del noticiero anunció viento del Este. “Y ya saben lo que significa esto: frío y humedad, es el viento que viene del río”. Y para mí, el muchacho se olvidó de lo principal: que el viento del Este anuncia lo que ha de venir, como la llegada de Mary Poppins en la vida de alguien más. En la mía ya llegó, y desde entonces no veo un paraguas de la misma manera…

 

…………………………………………………………

 

A Santiago F., que prestó “Saving Mr. Banks” sin sospechar en qué desencadenaría todo esto.

A Mattias M. y Antonella S. M., que en un desvelo twittero me agitaron las neuronas para ponerme a escribir esto.

A todos los que rescatamos un pedacito de nuestra infancia en los libros que leemos, en las películas que miramos, en las horas que fingimos ser adultos.

 

*Lic. en Comunicación Social

Redacción DataRioja

06/05/2015

 

(1) “Esa inolvidable infancia, esta inexplicable adultez”: http://bit.ly/1F5GSbk

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s