Los raros que leemos en el subte

 

 

 

subte

 

 

He contando en varias oportunidades que disfruto mucho leer mientras viajo. Y tengo la mala costumbre, si el libro que estoy leyendo en ese momento me obsesiona lo suficiente, de bajarme del colectivo y seguir leyendo mientras camino (con una previa inspección de la vereda para detectar alguna baldosa floja o rota; o en el peor de los casos, un sorete de perro). Pero volvamos al transporte público, ese caldo con olor a humanidad donde reinan todas las especies del ser humano posible: aquellos que gritan mientras hablan por teléfono, aquellos infelices que parece no conocen el desodorante ni mucho menos su función; no puede faltar el que se duerme y cuya cabeza cae con peso muerto sobre tu hombro y vos no sabes si sacudírtelo o hacerle un mimo. Ah, y no puede faltar aquellos que tienen que posar como Michael Jackson cada vez que el chofer frena de golpe para desafiar la ley de la gravedad de las personas que viajan en el bondi… Así es, en el colectivo habitan todos esos seres espeluznantes.

Yo pertenezco a un grupo raro, pero no por raro menos común: soy de esos que leen. Es imposible salir de casa sin un libro bajo el brazo. Antes de ir al trabajo hago una lista mental de lo que no me tengo que olvidar: 1) llaves, 2) celular 3) billetera y 4) libro. Y así voy, venciendo la mediocridad de la rutina, zambullido en alguna historia. Tengo la impresión de que las personas que no leen mientras viajan desconocen totalmente la oportunidad que están perdiendo: leer mientras se viaja provoca un desdoblamiento de identidad maravilloso, porque mientras tu cuerpo es transportado a un lugar geográfico que se conoce de antemano, tu mente es capaz de llevarte por mundos inimaginables.

Es por eso que yo, antes de llegar al trabajo, paseo por Macondo, me pierdo en laberintos borgeanos, sigo las pistas de Piñeiro en algún asesinato dentro de un country, buceo en las lagunas de una psicóloga cognitiva con Alzheimer o me escodo de un asesino serial noruego hasta que el detective Harry Hole pueda dar con él.  En este doble viaje hay tanta magia, que resulta insoportable la idea de tener que soportar la adormecedora suma de los días sin algún relato que nos ayude a convertir el tiempo que se nos va mientras viajamos en un hecho estético único e irrepetible: como si leer mientras se viaja fuese el paciente ejercicio de rasgar una pared para que un haz de luz ilumine nuestro día.

En estos viajes en transporte público, siento algún tipo de voyerismo literario: me encanta espiar lo que otros están leyendo. Es como una necesidad de crear una complicidad imaginaria, como si todos los que tuviéramos un libro en las manos conformáramos una comunidad extraña, encerrados en una burbuja de papel (o de pantalla en el caso de lo más digitales que leen en formato ebooks) cuyo lenguaje solo entenderíamos nosotros mismos: somos esos locos que no pueden parar de leer aún apretujados como en una lata de sardinas.

Pensaba que era el único que tenía esta manía de fijarme en libros ajenos hasta que un día me tope en la twittósfera (ese mundo virtual que tiene sus propios tiempos como es Twitter), una cuenta llamada @SubLecturas que redirigía a su vez a un Tumblr, otra red social, con el mismo nombre… ¿y qué haces allí? Pues al genial de Hernán (31), licenciado en Ciencias Políticas, se le ocurrió nada más y nada menos que fotografiar a perfectos desconocidos lectores que viajan en los subtes porteños (de hecho, él empezó por la línea B que es la más cerca queda de su casa). Así fue que nació “Lecturas Subterráneas”. Además, Hernán me confesó que “siempre sentía mucha curiosidad y trataba de ver lo que leían las personas en el subte”. Agregó que empezó a sacarle fotos a hombres y mujeres “solamente si veía que libros están leyendo y podía identificarlos”.

El resultado no es una novedad, pero a su vez no deja de sorprenderme el crisol de géneros literarios que viajan bajo tierra: desde títulos como “La soledad de los números primos” de Paolo Giordano, pasando por Stephen King o Roberto Fontarranosa, hasta best-sellers como la trilogía paupérrima de “50 Sombras de Grey” de E.J. James. También hay lugar para textos universitarios y recetas de cocinas. Sí, hay quienes leen sobre “Entradas frías y calientes” (yo nunca podría hacerlo por dos simples razones: primero porque carezco de todo talento para la cocina, y segundo porque leer sobre comida provocaría un hambre voraz).

Hay una versión más atrevida de SubLecturas, pero en Instagram (aunque ahora ampliaron su franquicia en Facebook)  llamada “Hot Dudes Reading”, cuya traducción criolla sería “Potros leyendo en el subte” donde retratan a muchachos lo bastante guapos como para calificarlos de “hot dudes”, que leen camino al trabajo, al gimnasio o simplemente a su casa. Los epígrafes de estas últimas fotos son bastantes hilarantes, uno de ellos reza lo siguiente (sobre un chico leyendo Moby Dick): “¡Hola lindo! Acabo de  entrever a esta belleza escondida leyendo ‘Moby Dick’ en las apretadas aguas del tren. Habrá otros peces en el mar, pero esta ballena blanca me tiene enganchada #péscame”. Tremendo, ¿no?

Estas dos cuentas (la argentina ‘SubLecturas’ y la internacional ‘Hot Dudes Reading’) son apenas porciones que representan está obsesión de lectores que no solo están avocados a sus propios libros, sino también que quieren husmear las hojas del vecino de al lado. Es como esa costumbre que tengo de hablar con mis amigos o mi papá y preguntar, “¿qué estás leyendo ahora?” o “¿cómo te está yendo con el autor que empezaste hace poco?”, reemplazando así de alguna manera la típica pregunta “¿cómo estás?” para poder deducir el estado de ánimo del otro. Como si saber qué lee el otro, en su casa, mientras viaja, ¡incluso algunos hasta mientras cagan!, pudiese darme algún indicio para saber por qué camino tomar para generar empatía. Rarezas mías, supongo.

 

*Lic. en Comunicación Social

Twitter: @TinoPop_

Redacción DataRioja

04/03/2015

http://datarioja.com.ar/index.php?modulo=notas&accion=ver&id=6465&PHPSESSID=97e5591e9b7c17fb31c002dfd9a3fe30

 

SubLecturas

Tumblr: http://sublecturas.tumblr.com/

Twitter: http://twitter.com/sublecturas

HotDudesReading

Instagram: http://instagram.com/hotdudesreading

Facebook: https://www.facebook.com/hotdudesreading

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