Ensayo sobre los prejuicios

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Como cuando viniste con la idea de que querías hacer canto porque era una disciplina que nunca habías hecho y querías hacer, Ya es hora, lindo, ¿no te parece? Y yo creo que te dije que Sí, que Por qué no, cuando en el fondo pensaba que en realidad nunca te había escuchado cantar. A lo mejor la rompés, pero solo me atreví a deslizar un tímido Sí, como un murmullo. Como cuando en una de nuestras primeras citas, me dijiste que durante un tiempo habías hecho teatro, Teatro y baile, agregaste, y yo te dije Qué bueno, aunque en el fondo no pude evitar pensar que eras uno más del montón que hacía lo mismo, porque los prejuicios son así, bestias enceguecedoras que no nos permiten mirar más allá de lo que vemos. No son más que un espejo roto donde vemos a los otros como pedazos de vidrios donde si nos acercamos al abismo, nos podemos ver a nosotros mismos. Porque en el momento de ver al otro, cada uno ve lo que quiere del Otro, lo que se le canta el culo. A mí no me daba lo mismo que estudies teatro, baile o canto, porque de un tiempo a esta parte no me importaba lo que hagas o dejes de hacer, siempre y cuando estés conmigo. Pero eso no te lo dije, solo me limité a contestarte en más de una ocasión Qué bueno, qué bueno tener hobbies que nos ocupen la cabeza, porque en el fondo, en esas primeras citas, te subestimaba. Porque lo que un desconocido hace en su tiempo libre es la vara con la que solía medir las cosas. Menos mal, fue lo primero que pensé cuando me dijiste que estudiabas Psicología (si mal no recuerdo esto fue en la primera cita). Menos mal que esa es tu prioridad y no el canto, ni el baile, ni el teatro. Eso pensé, pero no lo dije. Porque el prejuicio es así, una venda que interrumpe las mejores conversaciones y pone en jaque mate la lengua, la venda que se enreda, cuando menos lo esperás, un prejuicio sopla y derriba con facilidad ese castillo de naipes que construís sobre la imagen del otro. Y vos, entonces, eras el Otro, y ese Otro me pregunta hoy Qué te parece, y yo abstraído, te re pregunto, Qué que me parece qué cosa, y vos me repetís: Las clases de canto, lindo. Y yo te digo que Bien, Me parece bien que pruebas cosas nuevas, y vos me volvés a sonreír, y cuando me sonreís, no puedo evitar que el cuerpo se me encienda por completo, ni puedo disimular la erección cuando tus labios buscan los míos; porque cuando las cosas no se dicen, se besan; ni tampoco puedo pedirle al corazón que si puede, que baje un poco el ritmo de sus latidos, por favor, más despacio corazón, que si te escucha latir así, estamos fritos. No la cagues, me digo a mismo. Calmate, calmame. Acá el tema es que con vos nunca me puedo calmar, no lo hice en las primeras citas cuando eras el Otro, y mucho menos ahora, cuando sos Este, El Que Me Dice Lindo. Me decís Lindo y no me la creo, porque es inexplicable lo bello que sos, inhumano. Como si tu sonrisa fuese una poesía para calmar fieras, como si tu espalda fuese mi bandera. Yo no sé con qué otra idea vas a venir. Lo que pasa es que a esta altura, donde estamos parados hoy, ya poco importa. A mí no me importa lo que hagas o dejes de hacer, te respondo ante cada ocurrencia nueva y sabiendo que caigo en un lugar común pero no por ello menos auténtico cuando te digo que Tenés que hacer siempre lo que te haga feliz. Crossfit, reiki, corte y confección, guitarra, danza jazz. Me da igual siempre y cuando vos no te sientas menos, porque acompañarte en esto me hace sentir más. Igual, menos, más: como si estar con vos pudiese resolverse como un problema matemático. Como si fuésemos un problema. Como si fuésemos algo que se necesita resolver con premura, cuando aquí la única premura que hay es aprender a abrazar el tiempo que compartimos. Como cuando beso la comisura de tus labios cuando sonreís, y encuentro ahí, en ese gesto, una casa donde habitar, estar seguro. El resto no me importa, el resto que se acomode como pueda. Como cuando me dijiste que querías empezar Yoga para centrar tu eje espiritual, y yo deslicé otro Estaría bueno, mientras por dentro pensaba que ya con solo verte en bolas, me alinea todas las chakras.

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