El discurso ganador

Cuando admiramos a alguien que hizo daño a otro, ¿qué estamos realmente aplaudiendo?

Es inevitable no preguntármelo, después de un par de días, qué discurso ganó realmente el domingo pasado en la última premiación de los Oscars. Y no, no hablo de quién o quiénes pronunciaron el mejor speech de agradecimiento tras alzarse con la estatuilla dorada. Hablo de otro tipo de discurso, de ese que se desliza sutilmente bajo la trama, entre luces enceguecedoras, la alfombra roja, los mejores vestidos y toda la mar en coche de la noche “más importante de la industria del cine”. Es que me resultó imposible no sentirme terriblemente incómodo al ver cómo Casey Affleck ganaba su premio en la categoría de mejor actor protagónico por «Manchester by the sea» (Kenneth Lonergan, 2016). El mismo Affleck que fue acusado de acosar sexualmente a dos mujeres que trabajaron bajo su dirección en la película «I’m Still Here» (2010) fue aplaudido de pie por algunos miembros de la Academia.

La carrera al Oscar, lo que supone un reconocimiento sin igual a nivel global, en realidad no le fue muy difícil para el hermano menor de Ben. Antes del reconocimiento de la Academia, Casey Affleck se llevó el Golden Globe, el BAFTA y el Independent Spirit Award, por mencionar algunos de los galardones más importantes en la temporada de premios. Solo en dos oportunidades (en los Oscars y en los Golden Globes precisamente), fue Brie Larson la encargada de entregarle el premio a Affleck. Lo irónico es que justamente fue ella quien el año pasado ganó el Oscar a mejor actriz por interpretar en “Room” a una mujer secuestrada y abusada sexualmente. Lo irónico roza la indignación, más aun sabiendo que Larson es una actriz que participa activamente en luchar por los derechos de las mujeres (de hecho en Twitter hizo eco de la marcha de #NiUnaMenos que tuvo lugar en Argentina en octubre del año pasado).

Otras de las postales interesantes se dio cuando apareció Leonardo DiCaprio a presentar el Oscar a la mejor actriz, premio que recayó en las manos de la joven promisoria Emma Stone por «La La Land» (Damien Chazelle, 2016). En la misma terna competía con Ruth Negga, Meryl Streep y Natalie Portman, y la leyenda viviente del cine francés Isabelle Huppert. Antes de presentar el clip de cada una de ellas, DiCaprio describió en breves palabras de qué se trataba el papel de las mismas, reduciendo el rol de Huppert a “una víctima de violación”; cuando en una feroz campaña hacia el Oscar, la actriz francesa se encargó sistemáticamente de aclarar en cada oportunidad y entrevista que se le presentaba que, más que una víctima, su personaje en «Elle» (Paul Verhoeven, 2016) era una sobreviviente. Huppert encarna a un personaje complejo, no fácil de entender de buenas a primeras, con varias capas que nos hacen preguntar por qué esta mujer que fue abusada sexualmente en su propia casa empieza a tejer un juego de gato y ratón con su violador. Demasiado arriesgado premiar una mujer con semejante audacia, ¿no?

Entonces vuelvo a preguntarme lo mismo, qué discursos ganaron nuevamente: los políticamente correctos —que no sería una novedad tratándose de Hollywood y mucho menos en los premios Oscars—, o los que sutilmente todavía se resisten a ver a las mujeres como dueñas de sus propios cuerpos, mientras que los hombres pueden hacer uso y abuso de su “condición masculina” porque igualmente se los vamos a permitir. Y después los vamos a premiar. Y, por si fuera poco, los vamos a aplaudir de pie. No es coincidencia que ese animal misógino haya ganado las elecciones en Estados Unidos o que un actor con dos denuncias por acoso sexual salga victorioso y premiado (cabe recordar que la Academia también hizo la vista gorda cuando le dio el Oscar a Roman Polanski en el 2003, quién abusó sexualmente de una niña de 13 años). Me gustaría tener más certezas que incertidumbres, pero la sombra del estigma y la sutileza con que todavía se siguen legitimando algunos discursos que ponen a la mujer en clara desventaja no hacen más que motivarme a seguir preguntándome qué aplaudimos cuando admiramos a alguien que le hizo daño a otro. Qué.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s