Uno contra uno

Era jueves y era de noche. Era uno contra aproximadamente cuarenta. Pero bastaba que tan solo uno pregunte para que mis manos empiecen a sudar bajo el escritorio del aula. Para fingir que cada respuesta me salía con ligereza, casi de forma automática y sin pensarlas dos veces, mantuve siempre la cabeza en alto. La mirada fija hacia el que preguntaba. Después de todo, no era más que un testimonio. Después de todo, yo no era más que un ex-alumno que volvía a visitar a los del primer año de la carrera.

*

La presentación de la profesora de teorías de la comunicación, Leila Moreno Castro fue la siguiente: “Martín es egresado de nuestra carrera y hace cuatro años vive en Capital Federal, donde actualmente cumple funciones de analista digital en la cadena televisiva Fox para Latinoamérica”.  Luego me tocó a mí: conté a grandes rasgos mi paso por la Universidad Nacional de La Rioja hasta explicar cuáles eran mis tareas diarias, que combinan series, estadísticas y redes sociales. Todo esto lo hice rogando que mi balbuceo a la hora de hablar en público no me traicione. No quería desencantar a los recién iniciados en la licenciatura de comunicación social.

*

Pero entonces uno disparó. Uno, cuyo nombre no recuerdo, levantó su mano en el aire y me preguntó. Me preguntó lo que yo me cuestiono todos los días, lo que me hizo que me fuera de mi provincia a buscar trabajo a otro lugar. Lo que me encierra en una oficina 8 horas por día en Fox, y lo que me hace no abandonar mi lugar de resistencia cada vez que escribo para el semanario DataRioja.

— ¿En algún momento te arrepentiste de estudiar esto?

Y esta vez, sin dudar siquiera un segundo, mis labios se abrieron para responder un lacónico y contundente no. Porque no me imaginaba haciendo otra cosa que no fuera ésta: aunque muchas veces no sepa específicamente qué es, ni hacia dónde voy. Luego la charla siguió su curso con total normalidad, entre risas y anécdotas.

*

Al finalizar el encuentro, salimos del aula con la profe Leila y su adscrita en la materia Micaela. Hablamos de varias cosas, pero en mi cabeza todavía hacía eco esa pregunta. Llegué al auto donde mi hermana me esperaba. Me desplomé en el asiento del acompañante agotado. Agotado, pero convencido. Era jueves y era de noche.

 

18118499_1167901933322247_4539963244384694491_n.jpg

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s