Gato manso

Él no sabe que lo veo. Así: concentrado, leyendo, estudiando. Con las narices metidas en los apuntes. Así: sujetándose la cabeza, rascándose la sien intentando entender, intentando recordar, intentando aprender.

No. Él no sabe que lo veo. Así: resoplando como bestia cansada, como caballo viejo, a veces resignado. Que lo veo así: con la luna haciéndole peso sobre los párpados.

No. Él no sabe que lo veo. Así: sentado, con la espalada arqueada, juntando las rodillas –que se mueven nerviosas- bajo la mesa. Así: tomando mate con agua fría, mordiendo el lápiz -nervioso- como si fuera una presa recién capturada.

Que lo veo así: a la distancia, al borde del hastío, como si cada bocanada de aire que tomase hiciera crecer en su interior espinas que le salen por el pecho cada vez que exhala.

No. Él no sabe que lo veo, que lo mido, que lo escribo y que lo leo. Solo se da cuenta que estoy aquí cuando su cuerpo dice basta, cuando se para de la mesa y de camino al baño, me ve acostado esperándolo en la cama.

—Estoy muerto –me dice. Hace una pausa en el pasillo y se da vuelta para preguntarme: -¿Por qué no te dormiste?

No espera respuesta y se encierra en el baño. Escucho los líquidos: los que caen: él haciendo pis, él tirando la cadena, él abriendo la canilla, él enjugándose las manos, él lavándose los dientes, él escupiendo.

No. Él no sabe que lo veo. Así: cuando vuelve arrastrando los pies como reo y se tira boca abajo a mi lado, sobre las sabanas, y deja caer su brazo como una rama seca sobre mi cuerpo.

—¿No te vas a sacar las zapatillas? –le pregunto.

—¿Para qué? Si en un rato me tengo que levantar de nuevo –me contesta, ya con los ojos cerrados.

Se duerme sin sospechar que yo lo sigo viendo. Así: vestido, rendido, pero aplomado. Su cuerpo es como una montaña que crece en el desierto, que ronca con el fragor de un cerro nevado. Veo su espalda elevándose unos centímetros, llenándose de aire, respirando como animal doméstico, como gato manso.

Apago el velador y pongo mi despertador para que suene un rato antes que el de él, solo para verlo amanecer a mi lado.

Martín Alanís

Twitter: @CMartinAlanis

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