querida ansiedad 

querida ansiedad, dos puntos, ¿hace cuánto nos conocemos? ¿27 años y dos meses? ¿más? ¿incluso antes de que yo llegara al mundo vos ya me estabas esperando con las fauces y los brazos en forma de tenazas abiertos? ¿o menos? ¿en qué momento fue que tu semilla germinó dentro de mi cuerpo y ramificó sus tentáculos desde el jopo hasta las uñas de los pies? no importa cuántos años, sino la intensidad con la que vivimos a diario. mierda, hasta parece una metáfora que podría usar arjona en una de sus canciones, ¿ves que sacas lo peor de mí? a veces puedo identificarte, verte como un faro, un semáforo, una advertencia, warning, ahí, a mitad de camino y así logro esquivarte, saltar el pozo negro que cavaste en mi cabeza y queda como trampa estéril à lo equipo rocket intenando atrapar a pikachu. de esas evasiones salgo victorioso, heroico, hércules de las emociones, mosca astuta capaz de desprenderse de una telaraña letal. pero en otras ocasiones -y éstas son más: incontables, perdí la cuenta-, que sin previo aviso me mordés los talones, sombrita de peter pan con vida propia, y como dos nenes jugando a la mancha, me tocas la espalda y me doy vuelta y buuuu!, ahí estás, fantasma blanco, sacándome la lengua, de la a hasta la d, diciéndome que hoy no; hoy no te me escapas martincito (no sé por qué, pero imagino el tono de tu voz, tierna, hablándome en diminutivo). de esos asaltos, cuando ya es demasiado tarde, poco puedo hacer para librarme del tejido que tus agujas tejen y tejen en mi mente. entonces el cuerpo el cuerpo me sacude por dentro, de adentro pa’ fuera, como un temblor que empieza del otro lado de la piel y pega chicotazos a mi razón, y no me deja actuar con dos dedos de frente y me desvela y me hace dar vueltas en la cama y contar ovejas, gatos, patos -de todo menos sapos- al punto de llorar como bobo, choco chico abandonado, pendejo malcriado. 

*****

te conozco ansiedad, porque en cada paso que doy, encuentro tus huellas. sos el casillero que se anuncia como en el juego de la oca, diciéndome pierde un turno, pierde dos, vuelve al punto de partida. te conozco -y nos conocemos tanto- que no me queda más remedio ahora que escribirte y arrodillarme ante tus pies como jon snow no quiere hacerlo ante daenerys targaryen.

en unas horas entro al quirófano, ya sabés, ya sabemos, ya te conté, ya nos contaron, que no es nada grave, cosita ambulatoria, “esto es de lo normas normal”, que pin que pan entonces que valor; y quería pedirte por favor, si no te jode, si no es mucha molestia, que si me querés visitar, te quedas afuera, del otro lado de la puerta, en la sala de espera. ahí donde la tia tere me espera. 

ya estuvo bueno, como dicen en algunos países de centroamérica, ya estuvo bueno, ansiedad: por unas semanas no podía escuchar las palabras tijera, navaja, bisturí ni los verbos cortar, tirar, arrastrar, que puntos que post operatorio que esto y que aquello sin que me corra un escalofrío como baldazo de agua helada por la espalda. ya estuvo bueno, querida ansiedad. ya estuvo bueno.

*****

por hoy te pido esto, en este humilde acto público y por escrito, que te hagas a un lado, que me esperes cuando todo haya pasado porque si a los amigos hay que tenerlos cerca, a los enemigos aún más. te prometo que al salir de la cirugía vamos a volver a caminar, no codo a codo como me gustaría, pero sí tratando por lo menos de hacer tregua con la fantasía, el miedo, la culpa, la melancolía. aún queda mucho para tirar, querida ansiedad. si nací para vivir con el dramatismo de nicole kidman: me lo dicen en el trabajo, me lo dice la psicóloga, me lo dice fede: “dejá de llorar, thalía”, me lo dicen en el taller de narración, me lo dice mi familia. si nací así, aún nos queda tiempo para decir que todo esto va a ser anecdótico, como todo lo malo, ¿no? dale, ansiedad: solo por hoy, give me a break. te escribo, ¿me vas a hacer caso, querida ansiedad?

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Un comentario en “querida ansiedad 

  1. Querida ansiedad de un lector en boxers: le invito un café, una vuelta por las calles mas enigmáticas de México, le compro un mezcal o un trago de tequila. Le cuento la historia de como fuimos un país libre y volvimos a la esclavitud. Ansiedad de un lector en boxers, ven, ven conmigo querida, solo hasta que tu dueño vuelva a reclamar por ti…
    💚
    *un abrazo*

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